La diferencia entre ambos grupos es la
posición de los dobles enlaces, empezando a contar desde el final de la cadena
hidrocarbonada. Dentro de cada grupo podemos encontrar numerosos ácidos grasos,
pero en esta ocasión sólo hablaremos de aquellos que sean más relevantes para
la salud, que serán los de cadena larga (aquellos que tengan 20 o más átomos de
carbono) y poliinsaturados (con 2 más dobles enlaces en su cadena).
Por tanto, nos vamos a referir en esta ocasión a los siguientes ácidos
grasos:
- Ácido linoleico (18:2 ω-6).
- Ácido Araquidónico o ARA (20:4 ω-6).
- Ácido α-linolénico (18:3 ω-3).
- Ácido Eicosapentaenoico o EPA (20:5 ω-3).
- Ácido Docosahexaenoico o DHA (22:6 ω-3).
De los anteriores ácidos grasos cabe destacar que el ácido linoleico y
el α-linolénico son
precursores de sus respectivas series. Es decir, que a partir del ácido
linoleico nuestro organismo es capaz de sintetizar otros ácidos grasos de la
serie ω-6 como el ARA, y a partir del α-linolénico podemos sintetizar otros ácidos grasos de la serie ω-3 como
el EPA y el DHA. Por tanto, a estos dos ácidos grasos se les consideran esenciales,
porque son necesarios ingerirlos a través de la dieta. Cabe destacar también
que el rendimiento de la síntesis de otros ácidos grasos disminuye con la edad,
por lo que en edades adultas y avanzadas debe haber un consumo suficiente de
todos los ácidos grasos, no sólo de los llamados esenciales.
Una pregunta que cabe hacerse es: ¿Por qué únicamente los ácidos grasos
de cadena larga son los que aportan las propiedades saludables? Pues bien, esto
se debe a que sólo a partir de estos ácidos grasos, y a partir de vías
metabólicas como la vía de la ciclooxigenasa o la vía de la
lipooxigenasa nuestro organismo puede producir otras sustancias como
prostaglandinas (PG), tromboxanos (TX), prostaciclinas (PCI) o leucotrienos
(LT), todas pertenecientes al grupo de los eicosanoides (moléculas de
carácter lipídico que intervienen en numerosas funciones en nuestro organismo
como digestivas, secretoras, reproductoras, circulatorias…).
La diferencia que vamos a encontrar es que dependiendo de si el ácido
graso de partida es ω-3 u ω-6 se producirán eicosanoides de las series pares o
impares. Los ω-3 producen los de las series impares y los ω-6 producen los de
las series pares (es fácil de recordar). La diferencia entre las distintas
series es que los eicosanoides de las series pares son más activos que los de
las series impares, por lo que debe existir un equilibrio en la ingesta de
estos ácidos grasos para mantener sus actividades también equilibradas.
Numerosos estudios han concluido que la relación óptima entre ω-6:ω-3 es de 5:1
o inferior.
Toda esta información tiene como objetivo hacerte ver que no es tan
importante la cantidad que consumas de ácidos grasos, ya sean ω-3 u ω-6 porque
tienen propiedades beneficiosas (de las que más adelante hablaremos), sino el
equilibrio entre ambos y en la dieta en general. Nuestro organismo es como una
máquina muy precisa, por lo que no le suele sentar bien que haya ni esta ni
ninguna clase de desequilibrios.
Esperamos que te haya resultado útil y que sigas leyendo nuestro blog
para más información sobre los lípidos saludables. Hasta pronto!
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